VAMOS A VENDER CARA LA DERROTA La Picaza #LaPicasa

martes, 1 de agosto de 2017

Desazón

VAMOS A VENDER CARA LA DERROTA

Por Eduardo Juan Salleras, 26 de julio de 2017.-

Debo reconocer que sentí, por estos días, desazón. Esa sensación de abandono cuando uno pide auxilio, y la mayoría mira para otro lado, o simulan interesarse, o juegan a los estadistas, o se enojan cuando uno grita demasiado porque el agua le llega al cuello… y los medios de comunicación resolvieron que “ya” fuimos noticia… y la soberbia de los burócratas fingiendo soluciones, tratando con ello encubrir sus continuos desaciertos, los que nos llevaron a pedir socorro… y los políticos, ¿qué se puede decir de ellos si están en campaña?

Recuerdo un cuento de Narciso Ibáñez Menta: “El asfalto” (no sé si él lo escribió o su hijo, Ibáñez Serrador, sí que lo protagonizó en la TV), en el que un hombre mayor, con una pierna enyesada y un bastón, pretende cruzar la calle, y en un bache, recién reparado, se queda pegado en el asfalto. Pleno verano con 40 grados de calor. Pide a todos los que pasan que lo ayuden a salir. Unos lo ignoran, otros, lo compadecen. Una buena persona le alcanza un vaso de agua. El más solidario dice que va a avisar a la municipalidad para que venga a ocuparse de él. Mientras tanto el pobre hombre mayor, se va hundiendo cada vez más en el bache. Llega el burócrata, mira y le dice que primero deben hacerse los trámites pertinentes para poder mandar una cuadrilla a resolver el problema. El anciano ya estaba enterrado hasta el pecho, mientras se deshidrataba al sol del verano, y con una voz cada vez más suave, producto de su estado de agotamiento, pide ayuda. Llega otro burócrata para ver el trabajo a realizar, cuando apenas el cuello y la cabeza afloraban del pozo. Habiendo pasado mucho tiempo insiste, casi ya sin fuerza en su reclamo: “ayuda, por favor, ayúdenme”. Al fin llega el equipo de trabajo. Solamente se encontraron con un bache sin cubrir. Uno de los operarios le dice al otro: - ¿no escuchas una voz que pide ayuda? – No. Entonces, comenzaron a tapar el agujero con alquitrán… El pobre viejo quedó enterrado en aquel pequeño pozo. Una muerte totalmente inútil porque lo único que había que hacer era ayudarlo a despegarse del asfalto, nada más, pero todos daban vueltas, algunos se hacía los distraídos, los burócratas insufribles…

Lo único que había que hacer en estos quince años que pasaron era sacar agua, hasta lograr una napa manejable para los momentos de crisis. Unos miraron para otro lado; otros hicieron al revés, retuvieron agua; los burócratas llevándoles buenas noticias o buenos negocios a los políticos; algún técnico favoreciendo a algún privado y así se construyeron más de 200 canales clandestinos arriba de la laguna La Picasa (eso no se hace gratis), en otras zonas ocurrió parecido, donde particulares inundaron a sus vecinos, y a la justicia se la llevó la corriente (eso tampoco es gratuito); el frecuente autismo de los hombres de campo, considerándose siempre invulnerables; los habitantes de los pueblos y las ciudades, comprendidos en el mapa de las inundaciones, suponiendo que nunca va a llegarles la tragedia; y un Estado ausente en las provincias y en la Nación desde hace muchos años. ¿HAY ESTADO O SÓLO RECAUDADORES PARA LOS GOBIERNOS DE TURNO?

Es lógica la pesadumbre que uno siente cuando las cosas ocurren así. Se sufre, a veces a cuenta, más si se comprende la realidad tal cual como es y no como pretenden disfrazarla los funcionarios funcionales y sus asociados, aquellos que ven con buenos ojos su tarea y la añoran.

Pero ese estado anímico poco a poco se transforma: la pena, en fastidio; la tristeza en bronca; y es así que vuelven las ganas de seguir luchando aunque hayan pocas probabilidades de ganar.

Eso me recuerda las palabras de un entrenador de rugby que tuve (Coqui), cuando antes de enfrentar a un gran equipo, muy superior a nosotros nos dijo: muchachos, es difícil ganar pero vamos a venderles cara la derrota, vamos a hacerles sentir lo más fuerte de nosotros; vamos a pelear hasta la última pelota y a taclear hasta los postes, y si podemos… y ganamos, 12 a 0, con 4 penales.

Mis más de 30 años de rugby me enseñaron eso, porque es un deporte que no se puede hacer a medias y dentro del partido, mientras se juegue, no se sienten los golpes.

No debemos dejar de jugar el nuestro, aunque en la próxima primavera nos tapen en agua los incompetentes que durante más de 15 años, mientras ser robaba el país, hacían lo indebido desde la soberbia, desde la ignorancia o desde la ceguera intelectual. Y siguen… Niegan lo obvio, minimizan con sus propuestas las verdaderas dimensiones de la catástrofe, sólo pretendiendo ganar tiempo y que Dios resuelva su culpabilidad.

Es un tema del que no hablan ni el oficialismo (porque no sabe qué hacer y tal vez no conozca claramente lo que ocurre) y tampoco habla la primera oposición (porque ellos fueron los que tuvieron todo el tiempo del mundo y el dinero para resolverlo y no lo hicieron, en momentos en que la Argentina estaba en condiciones de hacer… si al menos se hubieran robado el agua).

Hemos aportado - el sector agropecuario - durante este tiempo en impuestos al Estado, más del 80% de la producción; fuimos en los últimos 10 años perseguidos como delincuentes por los que otrora se creían dueños absolutos de la Argentina y del poder. Desde aquel tiempo hasta ahora sufrimos los mismos técnicos burócratas (alguno a logrado huir detrás de la jubilación), hubo enroques de Nación a Córdoba y de ésta a Santa Fe, pero en líneas generales, el Estado que nos esquilmó durante 3 lustros, nos mantiene los mismos funcionarios, que en el aquel entonces, comenzaron a tejer la mayor catástrofe hídrica de la historia de la Llanura Pampeana.

Es tal el deterior en la estructura rural, que ya no es justo hablar de inundados solamente, sino “bajo efectos de la inundación”: caminos en la red terciaria DESTRUIDOS; escuelas ABANDONADAS a la suerte de Dios; éxodo obligado de los ciudadanos de la tierra; campos abandonados; producción sin poder comercializar, otra sin cosechar o cosechada pero bajo el agua; la riqueza de nuestros suelos a merced de gobiernos corruptos y de funcionarios ineptos…

… Qué más… es difícil salir del agobio, es cierto, pero igual, “vamos a venderles cara la derrota”.

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