Inundaciones LA CORTE Eduardo Juan Salleras,

sábado, 18 de noviembre de 2017

   El 8 de noviembre próximo pasado, asistí a la Corte Suprema de Justicia de la Nación como Amicus Curiae (amigo de la Corte) por consejo de un amigo de toda la vida de enorme experiencia en esas cosas, y patrocinado por mi hija Catalina, para participar de la Audiencia Pública convocada sobre la denuncia de la provincia de Buenos Aires contra Santa Fe, por los daños ocasionados a partir de las derivaciones de agua de La Picasa, procedentes del bombeo de la Alternativa Norte santafecina.

   En esa denuncia, no solamente habla de los perjuicios hidráulicos, sino también ambientales, considerando el agua enviada altamente contaminante, incluso el fiscal en el expediente presentó un análisis lapidario de la misma.

   Repito lo que dije como expositor en la audiencia, ésta denuncia tiene carácter de abstracta porque el sistema de bombeo de la Alternativa Norte nunca funcionó sistemáticamente, solamente para la foto, por lo tanto, esa agua que llegaba a la cuenca del Salado, de ningún modo fue de La Picasa. Ahora, si la muestra de agua para el análisis la sacaron de la inundación instalada en Aarón Castellanos, quiere decir que este distrito ha sido contaminado durante 20 años por los excedentes hídricos que irresponsablemente enviaron Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe asociados, ya que del volumen de agua existente desde hace dos décadas, solamente el 3% corresponde a aquella pequeña laguna, poco profunda, por momentos seca, que en los mapas no figuraba y mucho menos como cuenca final y cerrada del aporte de más de 550 mil hectáreas.

   Fuimos 4 los que participamos como “amigos de la Corte”, diciendo cada uno lo suyo, pero lo interesante fue escuchar a los representantes de las distintas secretarías de recursos hídricos de las provincias y de la Nación.

   Podríamos decir que sus exposiciones, o mejor dicho, las respuestas a las requisitorias de los ministros de la corte, fueron muy pobres, y no es sólo mi opinión sino la del 100% de los comentarios que escuché de quienes presenciaron por internet la audiencia.

   El primer aspecto negativo que se notó fue - excluyendo a Buenos Aires -  pretender sobrar el acto, casi como menospreciando la capacidad de entendimiento de los máximos exponentes de la justicia en el sistema republicano. Sin embargo, los ministros de la Corte se mostraron muy sólidos, muy preparados, desacomodando a los técnicos con sus preguntas. Por momentos, los entrevistados, intentaron huir de las respuestas, yéndose por las ramas y respondiendo ambigüedades, situación que los mismos dueños de casa, corregían: “vamos a lo concreto”, “por sí o por no”.

   Algunos de los técnicos se vieron obligados a dar por válidas apreciaciones mías hechas durante 20 años, las que fueron siempre ignoradas, hasta descalificadas, y el 8/11, las asumieron como válidas, en buena hora que así sea, yo hace mucho tiempo las adopté tan verdaderas, cuando aquellos “grandes maestros” que tuve, me las enseñaron. Por ello, siempre supe dónde estaba la razón, la que me explicaron. Era evidente, y sólo un necio podía descartarla.

   No voy a ahondar en esos detalles.

   La audiencia dejó cosas muy positivas y a pesar de la desazón que pretendieron implantar los representantes del agua de las tres provincias más importantes y de la Nación, diciendo nada, evadiendo sus deberes o pretendiendo que un ciclo seco corrija los errores, el claro compromiso de la Corte con el tema, sin entrar en el juego que vinieron a imponer los responsables de que la situación haya llegado a estos niveles de historieta, nos da esperanza a los que  estamos luchando desde hace mucho tiempo y que creíamos ya en la condena definitiva.   

   Todos hablaron como si el desastre que vivimos desde hace 20 años hubiera sido efecto de un  tornado, de algo espontáneo. Los Ing. Fabián López, Bertoni y Bereciartúa, hablaron de la acción antrópica (que se refiere al hombre), como culpable de los efectos logrados. Y sí, pero no únicamente por la acción de aquellos a los que ellos pretenden inculpar con las responsabilidades, los productores agropecuarios. Lo que ocurrió no es ni más, ni menos, que mala praxis en las obras hidráulicas o errores en la apreciación hidrológica del problema, de los que tuvieron oportunidad de actuar en función de algo que se presentaba como un inconveniente serio al principio y terminó en una catástrofe, con el agravamiento de pretender luego, hacerlo pasar por in-solucionable ante la incapacidad de resolverlo.

   El Ing. Fabián López, fue durante 10 años Secretario de Recursos Hídricos de la Nación y en todo ese tiempo ¿no se dio cuenta como estaba subiendo la napa permanentemente? ¿Nadie de los técnicos burócratas vio ese efecto cuando un ingeniero alemán, visitando la Argentina en misión especial del Servicio de Expertos Señiors de Alemania, recorriendo desde Pehuajó hasta Rosario, en 15 días, alertó de lo verdaderamente preocupante: la Napa? Me lo dijo, y salí a decirlo a los 4 vientos, no me escucharon.

   Si la freática iba creciendo año a año, ¿era lógico hacer obras de retención de agua?

   Si teníamos un excedente hídrico inmanejable ¿era normal resolverlo por sistemas de bombeo?

   Esta gente no estuvo a la altura de las circunstancias y hoy la solución no deja de ser traumática, pero necesaria. Lo más sano es pedirles que den un paso al costado porque la gente ya les teme de tantos errores cometidos.

   Encontré en el expediente, en las declaraciones de los técnicos y en las preguntas de los ministros, puntos interesantes para elaborar una solución de emergencia, que no necesite esperar a un ciclo seco o a que Dios se apiade de nosotros. Las respuestas están ahí y solamente hay que ordenarlas.

   Hay que buscar una solución urgente para descomprimir la creada cuenca de La Picasa, ya.

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La Picaza

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